Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876, sobre el sitio y caida de Ripoll

Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876 por El Cuerpo de Estado Mayor. Publicada por el depósito de guerra 1887

En la noche del 21 regresó Martínez de Campos á Besalú, donde había dejado su columna, con el fin de operar en dirección de Ripoll, y pernoctó el 22 en Ridaura. Supo á las cinco de la mañana del 23, que los carlistas atacaban á Ripoll, é inmediatamente se dirigió á este punto, con objeto de auxiliar á su destacamento.
Las fuerzas enemigas que llevaron á cabo esta operación, se componían de los batallones 1º, 3º y 4º de Gerona, el llamado de Zuavos, organizado recientemente con algunos extranjeros y desertores del ejército, y un escuadr6n de caballería, y contaban con una pieza de artillería fabricada en Gerona. D. Alfonso y Savalls estaban al frente de ellas.
Campos dió cuenta de su movimiento al General en Jefe, en los siguientes términos:
«En el día de ayer continué mi marcha de Besalú á Ridaura, donde pernocté, porque el estado de los caminos había fatigado á la tropa. A las cinco de la mañana recibí aviso de que Barrancot había entrado en el pueblo de Ripoll y empezado el fuego contra los carabineros, empleando el cañón, y que Savalls estaba próximo. Inmediatamente emprendí la marcha, y llegué sin obstáculo, á las doce y media, á Ripoll. A la entrada de la población me salieron á recibir multitud de personas, diciendo que los carlistas acababan de salir con los carabineros y soldados que había en el pueblo, que habían sido hechos prisioneros; sin pérdida de momento avancé á la carrera con la vanguardia, y siguió al mismo paso toda la fuerza, que por la estrechez del camino venía un poco esparcida. Envié delante la caballería al galope, por si podía alcanzar al enemigo, antes de llegar á Campdevànol: aquélla llegó á la entrada del pueblo, y fue recibida por una descarga general, y en su vista, como le había prevenido, retrocedió hasta encontrarnos, A los cinco minutos se rompió el fuego, y viendo que la posición en anfiteatro de este pueblo, con muchas casas esparcidas por las lomas de derecha é izquierda, hacia muy difícil el acceso á él, rompí el fuego con la arti11eria y envié flanqueos por las poco accesibles alturas de ambos costados. No pudo la fuerza de la izquierda pasar del río Fréser, que venia muy crecido y arrebató los soldados que quisieron cruzarlo, viéndose éstos muy expuestos á ser arrastrados por la corriente. El enemigo, posesionado de aquel lado del pueblo, en número, según unos, de quinientos, según otros, de más de mil, mandados por Savalls y Barrancot, con el hermano del Pretendiente, hizo bastante resistencia, parapetado en las casas y en las cercas. La artillería, con sus fuegos poco eficaces, á pesar de haber gastado 51 granadas, me ha dejado altamente descontento de su poca habilidad y valor; su indecisión en avanzar paró el ímpetu de la infantería, y dió lugar á que en parte de ésta, falta de oficiales y sin prestigio la mayoría de los que quedan en algún batallón, se confundieran unas compañías con otras y fuera imposible el mando, sin obedecer toques de corneta; no resultando más que esfuerzos individuales (los cuales, como V. E. no ignora, solo sirven de confusión para estos casos) sin que bastaran los de los dos beneméritos jefes para remediar el mal, ni el que yo enviara los tres ayudantes de V. E. á tratar de reorganizar compañías mandadas por sargentos ó por alféreces recién ascendidos. El corto batallón de Cataluña, que no pudo cruzar el Fréser, y al cual envié á las lomas de la derecha, adelantando una compañía apoyada por unos cuantos soldados de Cuba, entró en el pueblo y tomó varias casas; este movimiento que una hora antes me hubiera permitido envolver la posición, aunque conveniente, fue tardío. Los toques de alto el fuego, mis reiteradas órdenes, y aun algún castigo, fueron insuficientes
para evitar el gasto de municiones. Mi objeto principal, que era el rescatar los carabineros, no podía ya tener efecto; estaba á tres jornadas largas de Gerona; tenía gastadas las nueve décimas partes de las granadas de la artillería, las dos terceras partes de las municiones del batallón de Cuba y una cuarta parte de las del de Cataluña: por todo lo cual, aunque con pesar, y no haciéndonos fuego más que de la ermita, en aquel momento emprendí mi movimiento de retroceso hacia Ripoll, siendo seguido por unos veinte ó treinta hombres que desde las cumbres nos hacían algunos disparos. =EI teniente coronel Darder mandaba un escalón, y yo otro, para proteger la retirada, que fue en lo que hubo más orden. El enemigo se ha retirado á Gombreny, Sudoeste de Ribas. Nuestras bajas han consistido en dos muertos, siete heridos de tropa, varios contusos, un caballo muerto, dos heridos, uno de ellos el que yo montaba. Individualmente estoy satisfecho de casi todos, especialmente de los ya mencionados; colectivamente, sólo de la caballería, en primer término, y de la cuarta compañía de Cataluña, cuyos comandantes son el alférez D. Juan Barrera y D. Federico Rubín, y del sargento y los soldados de Cataluña, Valentín Casado y Tomás López, y el trompeta de caballerla José Torres – Creería, Excmo. Sr., faltar á mi deber ante V. E. y ante el país, si no dijera á V. E. la verdad: muchas causas han contribuido á que la acción haya sido indecisa, si bien las bajas del enemigo según dicen (que yo no sé) han sido mucho mayores que las nuestras; primero, la difícil jornada, estar el soldado sin comer y sin beber, cargado con morrales que pesan excesivamente y son innecesarios para operaciones de tan corta duración; segundo, no haber acémilas para municiones; tercero, la noticia ignorada de la poca delantera del enemigo y mi anhelo y precipitación en querer salvar á los prisioneros, de los cuales trece fueron fusilados por Savalls; cuarto, la debilidad, por no decir otra cosa, del jefe de carabineros de este puesto, que siendo él el único herido, rindió los fuertes á las diez de la mañana; quinto, que no se improvisan oficiales; sexto, el olvido de nuestras sábias Ordenanzas, que imponen castigos graves por las menores faltas de disciplina ó de subordinaci6n; teniendo en cuenta que únicamente así es como se puede mandar tropas. =Si V. E. me autoriza á hacer uso de la Ordenanza y á corregir y á castigar enérgicamente las murmuraciones y desobediencias de los soldados; si V. E. reclama del Ministro de la Guerra y me envía enseguida el completo de buenos oficiales, no afiliados á partidos, y que no se hayan pronunciado nunca, fieles guardadores de los preceptos de la ordenanza, yo restableceré el espíritu de las fuerzas de mi mando á la altura necesaria. = Triste es decirlo, Excmo. Sr. : según me asegurán los oficiales prácticos en esta guerra, la acción de hoy, que yo pinto con tristes colores, es una de las más importantes que ha habido desde el principio de la campaña; pero yo no invento muertos, yo no
supongo prisioneros ó paisanos cogidos como hoy es costumbre; digo la verdad, para que V. E., el Gobierno de la República y la Nación, con mejor criterio que yo, vean el mal que existe y apliquen el remedio.=En el combate sostenido por los carabineros, las bajas causadas al enemigo han sido nueve muertos y más de 20 heridos. Se ha verificado, Excmo. Sr., lo que hace dos días anuncié á V. E.: más de 100 de los mejores soldados del ejército se han rendido á sólo 400 que atacaron este pueblo, al ver el cañón y creyéndose aislados. =Por desgracia, los nueve valientes que más se han sostenido, han sido fu silados. = Temo mucho por los destacamentos de las zonas de Puigcerdá, Bañolas y otras, en las que iremos perdiendo poco á poco la tropa y la fuerza moral.=Según las noticias que tenga esta noche, volveré sobre Gerona y haré avanzar á Cabrinety con municiones de repuesto.=También tendré en cuenta el estado de la tropa, pues temo el desorden. =Ruego á V. E. me manifieste si puedo hacer propuesta de los que se han distinguido, y en qué número, pues estos no son responsables, ya de mi poco acierto, ya de las dificultades que hayan surgido, que á mí juicio
han sido insuperables; debiendo significar á V. E. que la fuerza de esta columna es, tres jefes, cuatro capitanes, 20 subalternos y 840 individuos de tropa.»
Desde el mismo punto decía el 25 al General en Jefe:
“Adjunta tengo el sentimiento de acompañar á V. E. copia del parte que me ha dado el alférez de carabineros del puesto de Ripoll, sobre la rendici6n de aquel destacamento el día 23 del actual.=Según las noticias particulares que he tenido, y lo que la impresión de los lugares me ha hecho comprender, el ataque fue mal dirigido, los resultados de los tiros de cañón casi nulos y á su vez la defensa poco acertada y débil, y las casas y los puestos mal escogidos. Sólo los de la Torre de San Eudaldo parece ser que cedieron cuando el fuego les amenazaba y el humo del petroleo y leña les asfixiaban. Estos son los únicos que se portaron bien, y que según se me ha asegurado, han sido fusilados: primero, el 22 nueve, el 23 dos, y el 25 otros dos, siendo el total 13, siete de ellos carabineros y seis soldados de los que estaban allí por enfermos y por incorporar. Nadie comprende la rendición del resto, y la voz pública la atribuye á cobardía del comandante del puesto ó á traición del mismo.= Sus resultados no han podido ser más deplorables, tanto en el orden moral como en el material, pues los enemigos se han hecho con 130 armamentos buenos y bastantes municiones, por haber gastado pocas la guarnición. = Creo que procede, Excelentísimo señor, la formación de causa y recordar en orden general cuándo es licita la entrega de un puesto, y las precauciones que es necesario tomar tanto respecto á la defensa como á la elección de puntos fortificados, víveres, agua y municiones que debe haber dentro, y que todos sean revistados por oficiales de Ingenieros y de Estado Mayor. = Juzgo que Ripoll es punto que debe tener guarnición, y tanto éste como Olot deben tener piezas de artillería y depósito de municiones para infantería.=Se han escapado varios carabineros, entre ellos el alférez que da el parte, y Savalls ha soltado á los individuos de tropa.”
Copia que se cita. =Carabineros del Reino. = Comandancia de Gerona.=2ª compañía.=A las siete de la mañana del día 22 del actual tuvo noticia el señor comandante militar y capitán accidental de la 2ª compañía, que de la parte de San Quirse subía una partida de la facción Savalls, de unos 1.000 hombres de infantería y algunos caballos. A las nueve de la misma, la guardia de San Eudaldo hizo la señal de que se acercaba el enemigo, y acto seguido, dicho señor comandante dispuso que se cubriesen las entradas de la población, á fin de impedir la de los carlistas; éstos se apoderaron de una casa cerca de la villa, donde sostuvieron el fuego por espacio de tres horas, y al cabo, desplegados en guerrilla, lograron entrar en la parte baja del pueblo. Entonces, se retiró la guarnición á los puntos previamente designados, y fueron reforzadas las guardias de San Pedro y San Eudaldo, con cuatro hombres más, hasta el total de 12 individuos y una clase. =Como esta última fuerza causaba bastante bajas al enemigo, para evitarlas, avanzó éste resueltamente, incendió la puerta principal de dicha iglesia é hizo un gran agujero por detrás del altar mayor, á fin de apoderarse de la guardia. No pudiendo conseguirlo, tocó el enemigo alto el fuego, para intimar la rendición de aquélla; pero desechada la intimación, continuó sus hostilidades con más intensidad, hasta que consiguió que se rindiera, y se apoderó de la susodicha guardia, ignorando el que suscribe el destino que le dieron á esta fuerza.=Al anochecer, recibió el jefe militar una comunicación del cabecilla Savalls, para que inmediatamente se entregase con toda su fuerza, y que de lo contrario saldría responsable de las consecuencias (con otras advertencias), y que haría uso de la artillería.= E1 comandante militar despreció todas estas amenazas, y manifestó á la fuerza que él defendería su puesto hasta perder la vida, y que confiaba que todas las clases é individuos harían lo mismo. =Sobre las ocho de la noche se presentó una comisión, pidiendo la entrega de la guarnición, y que si no, serían fusilados los individuos de la guardia de San Eudaldo; amenaza que también despreció. =Durante la noche siguió un nutrido fuego por todos los puestos; los carlistas también lo hacían, dedicándose otros á taladrar las casas fortificadas y á incendiar las puertas y ventanas, con trapos empapados en petróleo. = Por la mañana, después de amanecido, siguió el fuego como toda la noche, y se apoderó el enemigo de las casas inmediatas, y desde ellas hicieron á las fortificadas un nutrido fuego, haciendo uso de la artillería, con la cual lograron abrir una brecha en uno de los tambores, habiéndose visto obligada la fuerza que lo defendía á desalojar esta posición y pasar á tomar otra del susodicho fuerte, hasta las nueve de la mañana del día siguiente. =El que suscribe se hallaba en el último piso, en donde, parte de la fuerza que se encontraba haciendo fuego, sintió tocar alto el fuego al corneta de la compañía; pregunté quién lo había mandado, y me dijeron que el capitán de la misma; me dirigí en busca de dicho señor, que se hallaba en el primer piso, y ya no le encontré, porque se hallaba en la calle hablando con un jefe carlista, al que ya le había hecho la rendición de la fuerza y la entrega del armamento. = El que suscribe, Excmo. Sr., ignorando cuáles fueran los motivos, puesto que nada se le había participado, quedó de ello altamente sorprendido, por ser un caso tan imprevisto, que durante el fuego, no había pensado en ello, por la gran confianza que le inspiraba su superior por todos sus actos anteriores, y el espíritu que en general reinaba en sus inferiores, é igual al del que suscribe, por haber estado resuelto á todo antes que á capitular.=Lo que tengo el sentimiento de participar á V. E. en cumplimiento de mi deber.=Dios guarde á V. E. muchos años. = Ripoll 24 de Marzo de r873. = EI alférez, Salvador Fernández. =Sr. Brigadier, Comandante general de esta provincia.”

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Memorias de Maria de las Nieves sobre el sitio y caida de Ripoll el 1873

Maria de las Nieves de Braganza y Borbón, mujer de don Alfonso de Borbón hermano del pretendiente Carles VII, escribe sus  memorias: Mis memorias, sobre nuestra campaña en Cataluña en 1872 y 1873 y en el Centro en 1874. ( editada per Epasa-Calpe el 1934)

“Cuando nosotros llegamos el 22 de marzo de 1873; a las dos de la tarde, seguidos de Savalls, ante Ripoll, nos encontramos con que las fuerzas que tenían la misión de comenzar el asalto,y a este fin fueron enviadas por delante, no habían aún cruzado con la guarnición sino unos pocos tiros, sin consecuencias, pues la entrada se presentaba ardua y, en vista de esto, esperaban la llegada de las demás tropas que venían con nosotros.
En este momento, don José Pascual, jefe de la compañía de Guías del Infante, que nos acompañaba, poniéndose a la cabeza de su pequeña fuerza y de unos pocos zuavos de la naciente compañía, más tarde convertida en batallón, gritó: “¡Adentro!” Y al paso de carrera, cargando a la bayoneta, seguido de los suyos, atravesó el puente, y fue tal el ímpetu del ataque, que el enemigo les dejó libre el paso. Una vez dentro de la fortaleza esta fuerza nuestra, las demás la siguieron con gran arrojo. Se les presentaba entonces penosa tarea, porque el interior de Ripoll estaba bien fortificado y había que vencer, uno tras otro, numerosos obstáculos.
Nosotros, acompañados de Savalls, del Cuartel General y de la Escolta de propietarios, ocupamos un altito frontero a la ciudad, frente al cuartel de Carabineros, que se hallaba igualmente en un sitio algo elevado. Quedamos primeramente a caballo; luego, echamos pie a tierra. Desde nuestro punto de observación veíamos mucho de cuanto pasaba. Los carabineros nos dirigieron unas balas, aunque con mucha benignidad, y mientras tanto sufrían 1os nuestros en la ciudad un violento fuego.
En el lugar en que nos hallábamos había una gran pila de paja prensada, y algunos de los que por primera vez oían silbar las balas, encontrando en ellas poca gracia, se acogían al amparo de la tal pila; pero el cuerpo de ésta tenía entrañas débiles, por lo que se vio, y con gran susto notaron los que se habían abrigado, tras su amparo que aquellos malos bichos atravesaban la paja y se presentaban a saludarles.
Verdes del susto, abandonaron su refugio los que en la pila lo habían buscado; pero, dominando su miedo, quedaron, sin embargo, bastante cerca de nosotros, dando pruebas de verdadero valor. A mi parecer, es mucho más valiente el que siente el miedo y lo vence que el que no se asusta.
Poco antes del ataque a Ripoll nos llegó un cañoncito; fabricado creo que en Olot. Todos le habíamos saludado con entusiasmo y fue bautizado con el nombre de la chocolatera. Constituía por entonces la única artillería que poseíamos y, ufanos de tenerla, marchamos con ella al asalto de Ripoll. Era su Comandante el valeroso Coronel Segarra. Empezó la chocolatera a cumplir con su deber cuando, tras los primeros tiros, perdió el equilibrio o se le dislocó algo de su cuerpo; la cosa fue ,que bajó rodando en rápidas vueltas del altito en que había sido colocada. La recuperaron y recompusieron un tantito .
Poco después nos trajeron herido al bonísimo Coronel Segarra, accidente que sentimos mucho; se le condujo a una casa en la que se colocaron también otros heridos. Yo le hice la primera cura con un vendaje que llevaba conmigo para casos de urgencia. Tenia la herida en la pierna, y al descubrirla, saltó, como un chorro, la sangre, regándome gran parte del vestido. Entre otros herido había un zuavo valenciano, alicantino, llamado Plasencia, que tenía las dos piernas atravesadas; era un hombre excelente y de inmenso valor; parecía un moro, pero de los más negros. Me ocupé de los diferentes heridos que trajeron a la casa que acabo de indicar y a los que uno de los médicos militares hizo la primera cura.
En Ripoll seguía por buen camino el ataque. Hacia la noche fuimos a una casa que pertenecía a la población y lindando con ésta, en la que comimos y descansamos unas dos o tres horas. De madrugada atravesamos, a pie, con un guía, las calles de Ripoll mientras continuaba el ataque, muy satisfactoriamente para nosotros, el cual iba venciendo obstáculos tras obstáculos. Nosotros íbamos protegidos por la obscuridad, que hizo inadvertido nuestro paso por donde no hubiéramos podido darlo de día. Una vez fuera de la ciudad (digo ciudad, aunque me parece que es sólo villa; pero para mayor seguridad es mejor dar un titulo superior que inferior) y a su otra extremidad nos esperaban nuestros caballos, que habían dado la vuelta por las afueras, ya que naturalmente no pudieron hacerlo por el interior de la población, que no era nuestra todavía. Montamos en ellos y nos dirigimos hacia Campdevànol, un lugar muy próximo a Ripoll.
Dentro de este pueblo, durante la mañana, en un momento dado, faltó el petróleo y fueron a pedírselo a Savalls, pero éste estaba durmiendo; recurrieron entonces a Alfonso, quien tomó las medidas para procurárselo, consiguiendo enviarlo adonde se necesitaba. Durante la noche se habían hecho grandes progresos. Por la mañana la guarnición de Ripoll se defendía aún tenazmente tras de sus últimas obras de defensa, y como mi marido supo que una columna enemiga se encontraba en los alrededores de la plaza, a consecuencia de esta noticia ordenó a Savalls que mandara inmediatamente en la dirección adecuada, que le señaló, a Auguet, el segundo jefe de la provincia de Gerona, que se hallaba con su fuerza a poco más o menos dos horas cortas de Ripoll. Savalls contestó que era inútil, y ante las razones aducidas por aquel General, a quien había que suponerle enterado, pues disponía de sus confidentes y conocía al dedillo la topografía, del país y sus caminos, se conformó mi marido; mas poco después empezó a recibir informaciones más apremiantes, por lo que ordenó terminantemente a Savalls que cumpliera en el acto las instrucciones dadas y que enviara también un exprés al Coronel Bosch para que se reuniera con su pequeña fuerza a Auguet, a fin de impedir entre ambos que llegara el enemigo en socorro de Ripoll,. Evitándose así una sorpresa.
Entre los diferentes episodios del asalto a Ripoll recuerdo el acto traidor de unos cipayos que se defendían en la torre de una iglesia. Sacaron, por fin, la bandera blanca, señal de querer entregarse,
pero cuando se acercaron los carlistas les hicieron una gran descarga, matando a un par de los nuestros. Poco más tarde se puso fuego a la entrada de la torre y aquellos cipayos, sintiéndose asfixiar, bajaron, fueron hechos prisioneros, y más tarde, previo Consejo de Guerra, fusilados los culpables, en, número de cinco o seis.
Al mediodía del 23 de marzo de 1873 quedó Ripoll en nuestro poder y prisionera su guarnición.
Al recibir tan fausta noticia montamos inmediatamente a caballo para entrar en la población. En el camino encontramos a nuestros héroes que salían de Ripoll, dirigiéndose a Campdevànol; conduciendo los prisioneros y pertrechos de guerra conquistados. Nos saludamos, recíprocamente, con júbilo. En Campdevànol se dio un descanso a nuestras tropas y tiempo suficiente para que se prepararan la comida.
Nosotros estábamos en nuestro alojamiento ocupados en escribir, y don Vicente Ruiz, sentado junto a la ventana, hacia lo mismo, cuando de repente nos dice:
-¡ Aquí vienen’ ,
-¿Quién? ¿Quién? -preguntamos.
-La columna -fue la respuesta.
Corrimos a averiguar y, efectivamente, la vimos llegar precedida de su caballería. Nuestras ventanas daban sobre una gran pradera que se extendía entre Ripoll y Campdevànol y en ella se encontraba ya. Bajo un vivísimo fuego, y a distancia de unos doscientos metros del enemigo, que por fortuna se hallaba separado de nosotros por un canal, montamos a caballo, y las fuerzas que entonces se encontraban desparramadas en Campdevànol y sus alrededores se lanzaron, sin formación, a combatirla, guiadas de su propia inspiración, antes de que tuvieran tiempo de recibir órdenes y ebrios como se hallaban por su victoria sobre el adversario, rechazando al enemigo hasta Ripoll. La columna era bastante numerosa y la mandaba el entonces Brigadier Martinez Campos.
Pudo producirse esta sorpresa debido a que Savalls no cumplió la orden de Alfonso, quien le había prevenido, como ya lo mencioné, que enviara inmediatamente alguna tropa, y le indicó cuál, al sitio que le decía, a fin de detener a las fuerzas contrarias que seguramente acudirían en socorro de Ripoll, con lo que, al mismo tiempo, se evitaba la posibilidad de ser sorprendidos. Dados los términos rotundos en que mi marido había dado la orden, no puso en duda que hubiera sido cumplida como lo deseaba y mandaba; pero Savalls no sólo desobedeció, sino que omitió todo género de precaución. Esta falta era suficiente para trocar nuestro triunfo en descalabro, ya que la columna llegó a acercársenos hasta casi entablar contacto con nosotros, sin que nadie se apercibiera de su llegada. Por gracia de Dios no consiguió el enemigo ni rescatar los prisioneros ni recuperar el botín.
En la toma de Ripoll todos los nuestros rivalizaron en heroísmo, que reprodujeron en la acción que siguió a aquélla. Entre los héroes nuestros en el asalto de Ripoll hay que mencionar a don Martín Miret, que mandaba un batallón de Barcelona, y a nuestro primo don Francisco de Borbón. Después del combate nos dirigimos, todos juntos, a unos pueblos de la montaña, no lejanos del que acabábamos de tomar.
Inmensa era nuestra alegría por la victoria alcanzada con la conquista de Ripoll, pero pronto nuestro gozo se trocó en honda tristeza. Como ya lo he dicho, Alfonso había ordenado al Coronel don Jerónimo Galcerán que ocupara determinadas posiciones que le indicó, a fin de detener desde ellas a alguna columna que pudiera venir en socorro de la plaza atacada. Galcerán se situó por la parte de la Gleva. En efecto; el enemigo intentó el movimiento que había sido previsto por mi marido, y el heroico Coronel Galcerán cumplió entonces lo que Alfonso le había encargado, y, luchando con su acostumbrado arrojo, rechazó a la columna, pagando la victoria con su muerte. A su lado se batió, como un león, su hijo, de cortísima edad, casi un niño, que también resultó herido, aunque no de gravedad. Galcerán lo fue en la ingle y murió al día siguiente, a primera hora de la mañana, entregando su alma al Señor con la serenidad y la ardiente piedad que siempre resplandecieron en él.
Fue su muerte para nosotros una inmensa pérdida, pues era un excelente jefe que reunía muy altas cualidades: bizarrísimo, entendido militar, sumiso, humilde, para quien toda ambición era desconocida; servir a Dios y a la Causa era el objeto de su existencia.
La noche después de la toma de Ripoll la pasamos, con una parte de las fuerzas, en uno de los pueblos en que fueron distribuidas, y al día siguiente regresamos a aquella población. En ésta nos contaron el desconsuelo del General Martinez Campos, quien consideraba su derrota, inmediata a su llegada de Cuba, como fatal agüero de lo que le esperaba en Europa, y decía que ojalá se hubiera quedado en aquella isla. Si hubiera previsto el porvenir, en vez de entristecerle, le hubiera alegrado en grande su venida a la Madre Patria, que mucho le tenía reservado. Nosotros estuvimos muy bien alojados en Ripoll, en casa del amable matrimonio Bodellá; la casa tenia un confort moderno que no esperábamos. La señora era conocida por el sobrenombre de la Rubia de Ripoll; era muy bonita y tenia una espléndida cabellera y un precioso cutis. Me dijeron que su edad era de veintiocho años, y yo extrañaba mucho que a esta edad se pudiera aún ser tan bonita. No creía yo que a los veintiocho años, aunque casada, se le pudiera llamar joven. Los dueños de la casa, aunque no carlistas, eran muy buena gente.”

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Las defensas de Ripoll el 1873

Transcripción de un documento manuscrito sin autoría, existente en l’Arxiu Comarcal del Ripollès,  que corresponde a la entrada de los carlistas en Ripoll el 1873.

Para hacerse cargo de como pasó la entrada de las fuerzas carlistas en Ripoll es preciso hacerse antes una cargo de como estaban distribuidas las fuerzas que guarnecían la población.
Estas tenían su cuartel en la plaza del Corral, que consistía en dos casas que forman una manzana aislada habiendo como obras de defensa dos tambores en opuestas esquinas y aspilleradas las ventanas y balcones. El total de la fuerza eran de ciento diez a ciento doce hombres que no estuvieron reunidos sino que ocupaban cinco puntos á mas del cuartel: eran estos puntos, la torre de la iglesia de S.Eudaldo; la de S. Pedro; casa D. José Sadurní; casa Rotllant de D. José Alibes y casa D. Mariano Rocafiguera; no había entre estas comunicaciones directas siendo los mas aislados los individuos de la torre de S.Eudaldo.
En estas condiciones se presentaron al mediodía del 22 de Marzo 1873 los carlistas frente a la población, en un numero de unos 400 hombres figurando entre ellos los príncipes, el infante D.Enrique, el cabecilla Savalls, Vila del Prat; una compañía de extranjeros que llevaban la vanguardia: unos pocos zuavos dirigidos por el holandés, unos artilleros mandados por el coronel Segarra y un cañón de pésimas condiciones.
No se les disputo la entrada, sino que las fuerzas se encerraron en el cuartel y guardias indicadas pudiendo los carlistas, sin grandes molestias, apoderarse de los puntos de la población que mejor les convenía y fueron principalmente los alrededores de la iglesia de S. Eudaldo, que es el punto á que dirigieron sus miras principales.
La iglesia de S. Eudaldo situada en el centro de la población, está rodeada de casas que la dominan por completo: tenía como obras de fortificación un tambor ó cuerpo avanzado sito encima de la puerta principal de la iglesia que está en el extremo norte de la misma, en la esquina derecha de la puerta hay la torre, en la parte sud hay la sacristía y en ella una ventana engrillerada y da frente a la plaza mayor o de la Constitución: la puerta de la iglesia era de madera, no cubierta con plancha de hierro, el atrio limitado por un cancel de madera y arrimadas a él las sillas de la iglesia.
Empezó en seguida un fuego nutrido entre los carlistas parapetados en las casas sitas alrededor de la iglesia y los carabineros: á balazos se destruyó el tambor construido encima la puerta y los carabineros y soldados que en el había tuvieron que abandonarlo y refugiada en el campanario de la iglesia desde allí continuaron defendiéndose pero no podían asomarse a las ventanas de la torre ni defender la puerta de entrada de la iglesia.
Dentro la misma torre se veían molestados porque los carlistas dirigían las balas a las campanas y por reflexión caían dentro la iglesia

Arxiu Comarcal del Ripollès

 

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El claustro de Santa María de Ripoll XVI

Las piedras cuentan las historias que tus ojos dibujan

Capitel de la galería sudoriental, siglo XIV. Obrada por el taller de Jordi María bajo la abadiato del abad Ramon Descatllar y de Palasol (enero 1387 – 09 1408)

En la ciudad de Manresa se documentó el primer judío hacia el año 1274. De hecho es durante la segunda mitad del siglo XIII, cuando los judíos, dedos “catalanes”, aparecen en la documentación y por lo tanto podemos afirmar con rigor histórico la su presencia real en nuestro país. Por ejemplo en Vilafranca del Penedès y Tarragona la presencia de judíos comienza en 1257; en Puigcerdà, en 1260; Cervera y Montblanc, en 1261; en Balaguer, en 1263; en Vic, en 1266; en Santa Coloma de Queralt, en 1272 y en Camprodon y Agramunt el 1273. La aljama de la ciudad de Manresa -según el historiador Albert Benet- se formó por la inmigración de judíos de otras comunidades de Cataluña, y se ha documentado que vinieron de Barcelona, Berga, Cardona, Granollers, Vic, Ripoll, Villafranca, Camprodon, Besalú o incluso de Montpellier, que en aquellos años formaba parte del patrimonio condal del rey Jaume I.

La gran suerte que tenemos los historiadores manresanos es la disposición de los llamados Libros de los Judíos. Son 18 libros en total, que forman parte del fondo notarial conservado en el Archivo histórico de la ciudad de Manresa. Las escrituras están fechadas entre el periodo 1294 y 1391 y fueron autorizadas por el notario Jaume de Artés. La ciudad de Manresa, como muchas ciudades y villas medievales, tuvo dentro los muros de su ciudad una comunidad judía, centrada en el callejón llamado aún hoy Bajada de los Judíos, que se encuentra justo al lado derecho de la Casa de la Villa y llega hasta la calle Na Bastardes. Destaca el Liber secretariorum aliame Judeorum Minorise, los dos únicos ejemplares de este género de liber iudeorum conservados en Cataluña, el más extenso. Contiene un registro de documentos en general relacionados con la fiscalidad de la aljama de Manresa, validados entre 1342 y 1353. El Archivo Comarcal del Bages de Manresa, dispone de una de las series de libri iudeorum más completas de Cataluña, junto con las de Castelló d’Empúries, Vic y Besalú. El primero de estos volúmenes arranca en 1294 y el último termina cerca de cien años después, en 1392, un año después de los terribles pogroms (ataques a los callos) que sufrieron diferentes villas de nuestro país.

JUEUS A MANRESA – JOAQUIM SARRET I ARBÓS

Origen y desaparición de los judios en Manresa (1294-1392)

Acuerdos fiscales de prestadores judios forasteros en el
Liber secretariorum aliame judeorum Minorise
(Manresa, 1343-1346)

Bizcocho de nueces

Ingredientes:
· 7 huevos
· 250 grs. de nueces
· 50 grs. de fécula de patata
· 175 grs. de azúcar
· 1 cucharadita de canela molida
· Unas gotas de vainilla
Preparación – Elaboración:
Batir las yemas con el azúcar.
Agregar las nueces molidas y la fécula de patata.
Batir las claras a punto de nieve con tres cucharadas de azúcar e incorporarlas suavemente a la mezcla.
Engrasar un molde, echar la masa y hornear a 170º

 

Reposteria receptario sefardí

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DEL HOSTAL DE LA CORDA A NIZA. EL FINAL DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA XX

3er Tercio de la Guardia Civil

Provincia de Gerona

Fiscal

Ruego a V. se sirva manifestarme si el dia 7 de junio ppdo tuvo V. noticia que fuese detenido por lla fuerza de este puesto el ex Comandante de los Mozos de Escuadra Carlistas de Savalls.

José Tenes

Q. D.G a V.

Ripoll 28 seten 1877

El Alferez  Francisco Moves Garcia

Al Sr. Alcalde Constitucional de Ripoll

 

Manuscrit Arxiu Comarcal del Ripollès

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DEL HOSTAL DE LA CORDA A NIZA. EL FINAL DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA XIX

La Iberia 09/09/1876
Dice un colega:
«Hace algunos días dimos la noticia de haber desaparecido de Biarritz el jefe carlista Savalls. Esta desaparición obedeció á haber sido llamado á Burdeos para asistir á una reunión de legitimistas franceses y carlistas españoles, verificada la cual, y habiéndose exigido de Savalls que cooperase á la reorganización del partido, manifestó que estaba decidido á no tomar parte alguna en la lucha
de los partidarios de don Carlos.»

La Época 10/09/1876
Savalls y otros ex-cabecillas se han dirigido á París con objeto de esperar y recibir allí á D. Cárlos.
La Época 11/09/1876
El ex-cabecilla Savalls ha llegado á Burdeos de regreso de Paris, á donde habia ido á esperar á D. Carlos.
La Correspondencia de España 27/10/1876
Desde el día 1.° al 20 de este mes, los carlistas de Cataluña han experimentado las siguientes bajas: Muertos y heridos, 332; prisioneros, 238; presentados,818; han pasado la frontera, 705; total, 2003.
Además, nuestro ejército, durante los indicados días, se ha apoderado de 219 caballos, gran número de fusiles, sables, cajas de municiones, utensilios,un cañón Plasencia, dos cureñas la documentación de la diputación á guerra: ha destruido algunas fábricas de guerra y rescatado los soldados que existían en el depósito de Camprodon. Los resultados de la actividad de las operaciones no han podido ser mas satisfactorios, añadiendo á ellos la desaparición de los cabecillas Savalls, Gamundi, Montañés, Alvarez, Miret, Huguet, Vila de Prat, Cucala(hijo) y otros de menor importancia.

Fotografia del Rey Alfonso XII, la reina Mª Cristina i la princesa de Asturias (1880)

Wikimedia Commons

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El claustro de Santa María de Ripoll XV

Las piedras explican las historias que  tus ojos dibujan

Capitel de la galería sudoriental, siglo XIV. Obrada por el taller de Jordi María bajo la abadiato del abad Ramon Descatllar y de Palasol (enero 1387 – 09 1408)

Notas de Sr. D. Tomás Raguer sobre el libro de Carles Rahola “Los judíos en Cataluña”, fragmento del capítulo VII Emplazamiento de la judería de Girona:
“La judería gerundense merece, por su importancia y renombre capítulo aparte.
Parece que la primera noticia que se conoce era un documento del año 983, que se conservaría en el archivo de Ripoll, del cual se infería que el conde beneficiario de Besalú había adquirido a los judíos el alodio llamado judaiquer, del condado de Besalú y establecido dichos hebreos en Gerona “.

 

Cementerio de los judíos

Foso de los judíos = campo de los judíos
Notas S. Tomás Raguer

 

Ninguna noticia he podido encontrar de los judíos de esta villa sino esta. A principios de siglo XVII (la primera vez que lo encuentro) era un campo cultivado pero con el nombre de cementerio de los judíos, que denota su origen, perdurando hasta ahora.
La primera noticia la he encontrado en un llebador de San Pedro (C-7 pag 9) “19 (marzo) hace Rafael de .. cerrajero de la presente ciudad por un campo que tiene cerca del puente de la madera a mano izquierda yendo hacia Ribes lo cual campo le fue dado en dote y se dice el cementerio de los judío veinte y cinco sueldos es cierto que los paga Antich Mourell tejedor.
Por los años de 1648 a 58 este campo era propiedad del notario Francesch Companyó como se ve en pleito a la comunidad de St. Pedro, por cuestión de un censal (letra T N78 plech III- ASP) y el campo está muy bien limitado. “Una pieza de tierra detenida de tres jornales poco más o menos llamada el campo de los judíos situada en la parroquia de Ripoll sobre el puente de la madera y Canal del Corral que tiene frente de las dos partes con el dicho canal de otro parte con tierras del camino Real y de otro parte con tierras del mas Surribes “En la fecha del pleito 1673 era propiedad de Sebastián Molinou zapatero (mismo T 78 y r. 138).
En un pleito de 1755 entre cabiscol del monasterio y algunos agricultores por cuestión del diezmo del maíz consta el terreno adonde tenía dicho a diezmar del cabiscol que el dicho terreno lo tenia situado a sol naciente con el torrente “vulgarmente nombrado del Puente de la madera alias de los Xacons “.
En el inventario de los bienes de la farmacia Rager y Dou de Pellicer hecho por su hijo en Peix Pellicer y Pagés 1873 (me facilitada copia auténtica fracisco Graells) consta el martinete del Sant y dice ser en “el termino de esta villa y pago llamado La Cruz de Corral con un huerto y demás tierras cultivadas y yermas anexas, conocidas las primeras con el número de Campo o Foso de los judíos “.

Arxiu Comarcal del Ripollès

Letuario de membrillo

La planta del membrillo procede de Oriente Medio, crece sin problemas en el clima mediterráneo y su fruto es una excelente fuente de vitaminas, fibra y minerales pero, ya que su ingesta va acompañada de mucho de azúcar, hay que tomarla con moderación. Combina muy bien con queso y frutos secos.

En la gastronomía sefardí, el membrillo o bimbrio es muy popular, y se cree que fue incorporado a la tradición por la influencia árabe.

Ingredientes:
· 1 kg de membrillos
· 800 grs. azúcar
· 10 clavos comestibles
· 5 ramitas de canela
· Agua

Preparación – Elaboración:
Lavar y secar los membrillos. Pelarlos y cortar en gajos. Poner parte de las pieles en una gasa y hacer un atillo.
En una cacerola colocar los gajos de membrillo y el atillo. Cubrir con agua a ras de los gajos. Agregar el azúcar, los clavos y la canela en rama.
Tapar y cocer a fuego moderado. Cuando estén tiernos, destapar y cocer a fuego muy lento hasta que se espese el almíbar y tome un color vino.

 

Memòria de Sefarad

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DEL HOSTAL DE LA CORDA A NIZA. EL FINAL DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA XVIII

Diario Oficial de Avisos de Madrid 25/07/1876
Leemos en la Liberté que Savalls, general carlista, no ha ido á Servia como se ha dicho con oficiales carlistas y soldados garibaldinos. Encuéntrase en Niza donde ha fijado su residencia.
La Correspondencia de España 26/08/1876
Ha llegado á San Juan de Luz el excabecilla carlista Savalls.
El Imparcial 31/08/1876
Un periódico publica la siguiente relación de los puntos de residencia actual de los principales partidarios de D. Carlos:
Lizárraga y Tristany están en Paris; Dorregaray, Alvarez y Pérula en Burdeos; Mogrovejo, Berriz y Boet en Bayona y sus cercanias; Ceballos, Valdespina, Planas y Freixas en San Juan de Luz; Savalls en Niza, donde ha comprado una soberbia propiedad; Rodriguez en Poitiers; Fortun y Maestre en Pau; Pagés en Hendaya; Argonz en Hasparren; el duque de Parma y D. Jaime estaban en San Juan de Luz la semana pasada.
La Época 01/09/1876
De una carta de Madrid al DIARIO DE AVISOS de Zaragoza tomamos lo siguiente:
Varios jefes y oficiales procedentes de las filas carlistas que residían en Madrid salieron ayer con dirección a Biarritz, en donde se supone están en la actualidad otros jefes de mayor representación. Dícese que esto se relaciona con no sé qué planes que se atribuyen al renombrado Dorregaray; pero personas del mayor crédito desmienten semejantes rumores, y añaden que si algún plan tiene el jefe de las facciones del Maestrazgo, es sin duda reconocer el actual orden de cosas para vivir retirado de todo acontecimiento.
El cabecilla Savalls, segun carta recibida de Bayona, tan luego como se apercibió de que la policía francesa le seguía la pista por haberse pedido su extradición como reo de delitos comunes, se despidió de sus amigos para los Estados Unidos, y á las pocas horas desapareció de un pueblo de la frontera, sin que se haya tenido después noticia alguna de su paradero.»
El Pabellón Nacional 05/09/1876
Parece que él jefe carlista Savalls ha abandonado su residencia de Biárritz.

Hemeroteca BNE

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DEL HOSTAL DE LA CORDA A NIZA. EL FINAL DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA XVII

La Correspondencia de España 25/02/1876
Esta tarde han salido para Francia Castells y Savalls, á quien han dejado en libertad los carlistas. A las tres de la tarde pasaban por …los once cañones carlistas que defendían las posiciones que hemos conquistado últimamente. En un alto han colocado una campana para anunciar cuando debían retirar las piezas. Así que estas han pasado el puente de acceso al camino de Lesaca, han cerrado los puentes.
El Imparcial 20/04/1876
Es necesario tener en cuenta también que el sanguinario y codicioso Savalls, el general en jefe del ejército carlista en Cataluña, ponia tasa á todos los empleos que daba, ya para ingresar en sus filas, ya para ascender en ellas á los que bien lo pagaban, y no sé, no sé si por recomendación especial de este Savalls, que ha sido el Rosa Samaniego de Cataluña, como Cucala ha sido el Rosa Samaniego del Centro, no sé sí por recomendación de Savalls (con quien tuvo una conferencia el capitán general de Cataluña, se habrá reconocido el empleo de coronel, ó de brigadier, ó de general que tenia en el ejército carlista á Freixas y á otros desertores de nuestro ejército.
La Iberia 04/06/1876
El señor SALAMANCA (dn Manuel): ¿Cree el gobierno llegado el caso de pedir al gobierno francés la extradición de los cabecillas Rosas Samaniego, Savalls y otros, encausados por delitos comunes, con objeto da que la vindicta pública sea satisfecha y de que, si vuelven á aparecer facciones, sepan que no hay impunidad?
El Globo 12/07/1876
Trieste 11.—Se dice que Savalls, con 21 oficiales carlistas y 230 garibaldinos han desembarcado en Dalmacia, y han sido internados por las autoridades austriacas.
La Iberia 13/07/1876
PARÍS 11.—La Presse publica un telegrama de Trieste fechado hoy, confirmando la internación en Dalmacia de Savalls y de otros carlistas y garibaldinos que se proponían alistarse en las filas del ejército servio los unos, y en las del Montenegro los otros.
El Boletín de Comercio 14/07/1876
París 11.—La Presse publica un telégrama de T r i e s t e fechado hoy, confirmando la internación en Dalmacia de Savalls y de otros carlistas y garibaldinos que se proponen alistarse en las filas del ejercito servio los unos , y en las del d e Montenegro los otros.

Hemeroteca BNE

Grupo de catalanes 1869

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DEL HOSTAL DE LA CORDA A NIZA. EL FINAL DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA XVI

La Crónica de Cataluña 22/02/1876
Madrid 21, á las 4’30 tarde.—Savalls ha pasado la frontera.
La Crónica de Cataluña 22/02/1876
Desde el primero del actual hasta ayer mañana, se han presentado á indulto en Besalú, los carlistas siguientes:
El cabecilla Tremendo con su partida armada y equipada; el comandante de armas que fué de dicha villa, Prat; el cabecilla Barrancot con armas; la partida de Capdevila que se componía de treinta hombres, los cuales se han presentado instigados por el sargento primero de la misma Luis Frexas; un oficial del batallón de Savalls, tres sargentos primeros, cinco cabos, cuatro cornetas y cincuenta individuos. »
El Boletín de Comercio 24/02/1876
MADRID 22. —La desbandada de los carlistas principia. Dorregaray, Savalls y Perula han llegado á los Alduides con sus equipajes y bajo nombres supuestos. Gendarmería ha tomado medidas para conducirlos á Monleon. Veredas y caminos guardados.
—Parece que se ha dispuesto la ocupación del paso de los Alduides, cerrando así todo el camino de la frontera á los carlistas.
—Según noticias oficiales, han caído en poder del ejército hasta la fecha 36 cañones de los carlistas.
—En el fuerte de Monjardin encontraron nuestras tropas cinco Cañones y 800000 cartuchos.
—Han sido internados en Francia, tan solo en dos días, 500 carlistas.
El Solfeo 24/02/1876
Dícese que los cabecillas Savalls y Dorregaray han sido asesinados por los suyos.
No sé si será cierto; pero lo juzgo verosímil.

Hemeroteca BNE

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