Uniforme de las tropas de Ultramar

El listado corresponde a  la petición de devolución del uniforme de un prófugo.

Zona de Reclutamiento de Manresa nº39.

“Habiendo faltado a la concentración ordenada para el 20 de Enero último el recluta por el cupo de ese pueblo y reemplazo de 1897 Ramon Espelt Alsina, espero merecer de su atención se sirva disponer que las prendas de vestuario y que se detallan al margen, que llevó el individuo al marchar a esa de licencia, se recojan de su casa paterna y sean remitidas a esta zona cuyo coste de conclusión debe ser cargo a los padres del mencionada recluta.”

  • Camisas………………………….2

  • cazonzillos………………………2

  • toallas…………………………….2

  • trages rayadillo………………..2

  • chaleco de Bayona……………1

  • Par borceguies………………….1

  • Bolsa aseo………………………..1

  • Par alpargatas……………………1

  • Gorro patio……………………….1

  • Manta……………………………….1

  • Par zapatos guagiros……………1

    Cuba 1898. Vestuario, equipo y vida de soldado.

    Arxiu Comarcal del Ripollès

Contraguerrilla del Regimiento de la Reina 1895-1898

( Grupo de militares en uniforme de campaña tocados con un sombrero de palma, todos sujetan la carabina, en el centro un capitán ayudante un paso adelantado usa el bastón de mando )

BNE

Bajas en las guerras de Cuba II

Extracto del articulo de ALFONSO LLANOS en La ilustracion Española y americana del 15 de mayo de 1895

Un batallón de 500 plazas que entra en campaña queda reducido, antes de batirse, á 340 hombres para hacer fuego. Sus bajas naturales son las siguientes: músicos, tambores y cornetas, educandos, asistentes, ordenanzas, enfermos, cuarteleros, guardias de prevención, rebajados, camilleros, médico y capellán, y jefes y oficiales que se baten, pero no con fusil.

Cuando este batallón de plazas, en revista y 340 fusiles en campo de batalla procede de Europa y tiene que ir á Cuba, desde que sale de las costas de España hasta que llega al teatro de la guerra va dejando hombres por el camino. La navegación produce bajas: algunas veces el 7 por 100. El cambio de clima y el de alimentación envían también gente al hospital: y antes de romper el fuego, antes de padecer ninguna enfermedad endémica, el batallón pierde temporalmente del 15 al 20 por 100 de sus individuos. Redúcense, pues, á 280 fusiles los 340. En dos meses de campaña, el calor, la humedad, las lluvias torrenciales, las marchas y contramarchas rápidas, el relente y los frutos del país, merman la fuerza del batallón en un 30 por 100, y los 280 fusiles, ya no son más que 196. De suerte que, sin haber intervenido aún el plomo enemigo, ni el vòmito, ni el pasmo, el batallón de 500 plazas, á duras penas, suman 200 para batirse. Este cálculo no es de los más desfavorables; ya se han visto batallones enteros que, sin tener ni un hombre muerto, sólo reunían tres ó cuatro para pelear.

E1 clima y el terreno escogen sus victimas, y hecha rápida selección entre los fuertes, cada unidad de 500 soldados se convierte en un pelotón de 50 o 100 guerrilleros, admirables no menos por su resistencia que por su bizarría.”

BNE. La ilustracion Española y americana

Bajas en las guerras de Cuba

1.- Guerra de los 10 años: 81.248 muertos

2.- La Guerra «Chiquita»: 417 bajas confirmadas, nº total desconocido.

3.- La Guerra de independència y la hispano-estadounidense: 44.300 muertos, 41.000 por enfermedades tropicales

Las bajas en el ejército colonial se cifran en unas 81.248 en la guerra de los diez años, en la Guerra “Chiquita” el número es desconocido pero parece bajo. En cambio en la guerra de independencia y la hispano-estadounidense el número de muertos vuelve a ser muy elevado: 44.300 muertos, 41.000 por enfermedad.

 

El Ministerio de la Guerra contabilizaba, desde que empezara la campaña de Cuba del 95 y hasta enero de 1898, 38.137 bajas, de las cuales 37.105 eran soldados de tropa y, exceptuando 73 individuos «paisanos», el resto contaban como oficiales. Otro dato significativo es que de todos los fallecidos de tropa, 1.948 habían muerto en acción de guerra, 1.002 a causa de las heridas, y descontando los 68 soldados «desaparecidos», el resto habían sido baja por enfermedades o accidentes, de los cuales casi 20.000 fallecieron a causa de la fiebre amarilla.”

Bonifacio de Esteban Marfíl, quien da un total de 48.819 individuos fallecidos entre 1895 y 1898, contingente que hipotéticamente podría aumentarse en 2.000 soldados más, si se tienen en cuenta las carencias de las fuentes manejadas para elaborar el cómputo.

Del total obtenido por el autor habría que restar el contingente de voluntarios cubanos, con lo cual nos quedaría una cifra de 43.937 soldados y oficiales muertos en Cuba. De ellos un 55,58% murieron de enfermedades comunes, un 35,98% afectados de fiebre amarilla (es decir, algo más de un tercio de los fallecimientos) y al 5,23% les llegó la muerte en combate o por las heridas sufridas.”

El coste humàano de una guerra

Superamos la cifra de 125.000 muertos, sin contar los heridos y los muertos diferidos, enfermos que retornaron a la península y que murieron por esta causa.

El estudio realizado por Raúl Izquierdo da a conocer con exactitud el número de catalanes muertos y su situación en la isla.

Un investigador militar cubano, el coronel Raúl Izquierdo, ha realizado un trabajo de investigación en Cuba para conocer con exactitud el número de catalanes muertos, y su situación en la isla.
El estudio revela que, durante la Guerra de la Independencia, un total de 746 gerundenses perdieron la vida en la isla caribeña. Este estudio constituye un valioso documento sobre las defunciones españolas en la Guerra de Independencia de Cuba y, específicamente, los más de tres mil catalanes que murieron en este conflicto. El estudio aporta datos para poder conocer donde podrían estar los restos de los difuntos y cuál fue la causa de su muerte, entre otros aspectos.
En el censo de defunciones militares procedentes de Cataluña, se registró un total de 3.083 muertes, que representan el 60 por ciento del total de los efectivos catalanes enviados. De ellos, 307 murieron en 1895; 847 en 1896; 1.147 en 1897; y 782 en 1898.

Por provincias, 1.090 (35,5 por ciento) eran de Barcelona, 746 (24,2 %) de Girona, 705 (23 %) de Lleida y 533 (17,3 %) de Tarragona.

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Raúl Izquierdo Canosa: Evolución de la guerra de Cuba DE 1895-1898

Raúl Izquierdo Canosa: Voluntarios y guerrilleros en las guerras de Cuba.

Combatientes, muertos y prófugos del Ejército español en la guerra de independencia de Cuba ( 1895-1898)

El coste humano de la guerra de Cuba. Silvia sanchez

Nuestros soldados fallecidos y repatriados

Las guerras de Cuba

Las guerras de Cuba duraron desde el 1868 hasta el 1898. Podemos contar cuatro de guerras de Cuba: la Guerra de los diez años, 1868-1878, la Guerra Chiquita, 1879-80, un interludio de 15 años donde hay muy poco movimiento de tropas y después las dos últimas, la llamada de independencia 1895-1898 y la Guerra hispano-estadounidense de 1898, 25 abril – 12 de agosto.
También podríamos diferenciar tres niveles de conflicto: la de independencia entre el Oriente nacionalista y el Occidente legitimista, la socio-política entre criollos y peninsulares de Occidente contra la pequeña y mediana burguesía más las clases empobrecidas de Oriente, y la diplomática entre España y Estados Unidos.
Encontramos ripolleses en las guerras de Cuba desde primera hora en la, llamada, guerra de los diez años, hasta la última, en la guerra hispano-estadounidense de 1898, con la definitiva pérdida de Cuba, donde luchó el que sería presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt en la frente de los Rough Riders.

Las guerras de Cuba