Guerra hispano-estatunidenca. Crònica de la guerra V

“Santiago de Cuba, 19. Almirante de la escuadra al ministro de Marina. – Esta mañana he entrado sin novedad con la escuadra en este puerto. Cervera.”

La llegada de nuestra escuadra á Santiago de Cuba ha venido á demostrar: primero, lo muchísimo que valen los jefes, oficiales y tripulaciones de nuestra armada; segundo, que el bloqueo de Cuba no pasa de ser un deseo más ó menos platónico de los yankis; tercero, que Sampson y Schley con todos sus treinta poderosos buques han sido morabnenle vencidos por siete barcos españoles; y cuarto, que para luchar con pueblos que, aun débiles y moribundos, según la frase de lord Salisbury, tienen conciencia de su honor y quieren defenderse como su gloriosa historia les enseña que se han defendido siempre, se necesita algo más que baladronadas á nada conducentes, si no es al desprestigio de quíenes las han fomentado.

La Ilustración artística, Barcelona 30 de mayo de 1898

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Guerra hispano-estatunidenca. Crònica de la guerra IV

A propósito del bomdardeo de Puerto Rico, Cárdenas y Cienfuegos, parece que nuestro ministerio de Estado llamará la atención de las potencias sobre la violación de derecho que significa el hecho de bombardear las ciudades sin avisar con las veinticuatro horas de anticipación que la ley internacional exige. Porque eso si, los yankis podrán ser todo lo que se quiera, humanitarios (?) inclusive; pero lo que es cumplidores escrupulosos, ni siquiera cumplidores á secas, de las leyes y prácticas para la guerra establecidas por las naciones civilizadas, la verdad es que no lo son, y que en materia de cables, apresamientos de buques, bombardeos y otras pequeñecess hacen mangas y capirotes de lo consignado en códigos y tratados, y no reconocen más ley que su voluntad y unos instintos propios á lo sumo del hombre de las primitivas edades. Ya se ve; para ellos han de ser cosas corrientes ciertos actos que nunca nos atreveríamos á cometer los pueblos que tenemos una honra nacional que defender y una historia gloriosa que continuar.

El dia 13, los cruceros Conde de Venadito y Nueva España recibieron orden del jefe del Apostadero de la Habana de salir del puerto y ponerse á tiro de los barcos yankis que continúan bloqueando (?) aquellas aguas, entablando combate con ellos. Los dos buques españoles salieron con rumbo hacia el sitio donde estaba el enemigo, mientras la muchedumbre inmensa que llenaba el litoral despedía á las tripulaciones con aclamaciones entusiastas y delirantes vítores. Aquellos barcos de pequeñas dimensiones y escasa potencia internáronse en el mar hasta perderse de vista. Durante media hora, los miles de personas que desde las azoteas y los muelles de la capital fijaban con ansiedad los ojos en la línea del horizonte, nada distinguieron: pero transcurrido aquel tíempo se vió que nuestros dos cruceros se dirigían sobre tres buques norteamericanos haciendo nutridísimo fuego y con marcha rápida. El enemigo practicó varias maniobras para evitar el combate, viendo lo cual el Conde de Venadito y el Nueva España se colocaron en línea y obligaron con sus disparos certeros á los barcos yankis á emprender la retirada á toda velocidas hasta perderse de vista, y uno de ellos con graves averías á juzgar por las dificultades con que maniobraba; por cierto que los demás huyeron como alma que lleva el diablo sin cuidarse de su compañero. La flota enemiga se componía de cinco buques mercantes armados y dos cruceros de tipo medio. Muestros buques no experimentaron la menor baja y regresaron al puerto á las ocho de la noche, tributandoles el pueblo entusiasmado una ovación indescriptible. En seguimiento del Conde de Venadito y del Nueva España salieron de la Habana tres remolcadores llenos de curiosos que durante la lucha estuvieron muy cerca presenciando el combate, como si se tratara de una fiesta, y animando y saludando con vivas á nuestros valientes marines.

Y a todo esto, ¿ donde está la escuadra española que manda el almirante Cervera?

La Ilustración artística, Barcelona 23 de mayo de 1898

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Guerra hispano-estatunidenca. Crònica de la guerra III

Mariners del U.S.S Brooklyn

La escuadra norteamericana del mar de lasAntillas continua su bloqueo de los principales puertos de Cuba, pero con bien poca fortuna por cierto, porque apenas pasa día sin que, algún buque logre romperlo: el mismo Montserrat, no contento con haberse refugiado en Cienfuegos ha logrado entrar en el puerto de la Habana. Como se ve, el bloqueo dista mucho de ser efectivo, según previenen las leyes internacinales. También sigue dicha escuadra cañoneando algunas plazas, pero sin resultado, porque en cuanto sus buques se colocan al alcance de nuestra artillería, nuestros cañones no tardan en obligarles á retirarse. Así sucedió en aguas de Cardenas, cuyo canal trataron de forzar un crucero y un torpedero yankees, que hubieron de retroceder con grandes averías ante la acometida de los cañoneros Ligera y Alerta.

Para completar la acción intentada por mar, proyectan los Estados Unidos varios desembarcos de tropas, que ayudadas por los insurrectos, puedan atacar por tierra las principales ciudades de Cuba: á este efecto están haciendo grandes preparativos en la Florida, en donde concentran numerosas fuerzas, pues los pequeños desembarcos intentados hasta el presente han sido otros tantos fracasos. Lo que en un principio les pareció cosa fácil, va resultándoles cada vez más difícil, á juzgar por los continuos aplazamientos y por los elementos poderosos que consideran necesarios reunir antes de acometer una empresa de la que bien pudiera ser que saliesen escarmentados. En el entretanto nuestros valientes soldados han conseguido allí una nueva é importantísima victoria sobre las fuerzas de Máximo Gómez, á las que causaron 32 muertos, entre ellos el cabecilla Nuñez.

La Ilustración artística, Barcelona 16 de mayo de 1898

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Guerra hispano-estatunidenca. Crònica de la guerra II

U.S.S. Iowa

Los buques yankees continúan apresando algunos barcos mercantes y bloqueando varios puertos de la isla de Cuba. Tres acorazados norteamericanos bombardearon durante media hora la ciudad de Matanzas, sin causar el menor daño en ésta ni en las fortificaciones: este bombardeo, realizado sin el aviso previo que las leyes internacionales exigen, ha motivado una reclamación de los cónsules de Austria y Francia. También intentó la escuadra enemiga bombardear Cienfuegos, pero los tres buques encargados de esta misión fueron rechazados por tres cañoneros españoles que les obligaron á retirarse. La cañonera Ligera causó en aguas de Cárdenas averías graves al torpedero yankee Cushing que reconocía aquella costa. La escuadra española ha salido de Cabo Verde.

La Ilustración artística, Barcelona 9 de mayo de 1898

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Guerra hispano-estatunidenca. Crònica de la guerra I

La gravedad de la situación por que España atraviesa y el interés que ofrecen las noticias que se relacionan con la actual guerra con los Estados Unidos, nos han movido á inaugurar en LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA esta nueva sección, en donde iremos relatando semanalmente los principales acontecimientos de la lucha a que de un modo tan artero cuan injusto hemos sido provocados.

Apenas comenzó hace poco mas de tres años la insurrección cubana iniciada en Baire, los menos versados en asuntos internacionales hubieron de ver que los verdaderos enemigos de España no estaban en Cuba, sino en los Estados Unidos; que los Máximo Gómez, los Maceo y demás jefes insurrectos contaban para el triunfo de su causa en primero y casi en único término con el apoyo de los norteamericanos; que el alma de la rebelión no debía buscarse en el pretendido gobierno de la manigua, ni siquiera en las juntas laborantes de Cayo Hueso, Tampa, Nueva York y Wáshington, sino en Casa Blanca y en el Senado y el Congreso yankees.

De los Estados Unidos salían , á ciencia y paciencia de las autoridades, continuas expediciones con hombres y pertrechos de guerra para los filibusteros; en el Parlamento americano se vomitaban con punible tolerancia del gobierno los más soeces insultos contra nuestros heroicos soldados, mientras se encomiaban con entusiasmo los crímenes de los insurrectos; y el ministerio de Negocios Extranjeros no cesaba de enviar á nuestro ministerio de Estado notas y reclamaciones por supuestos perjuicios que se traducían siempre en tantos ó cuantos miles ó millones de dollars.

La Ilustración artística, Barcelona 2 de mayo de 1898

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Superioritat

Reproduïm un article aparegut a “La Correspondencia de España” amb data de març de 1896. El seu títol ja ho diu tot:

UN RECUERDO HISTÓRICO

Durante la anterior insurrección cubana, y cuando esta se hallaba en su apogeo, ocurrió con los Estallos Unidos un incidente muy digno de recordarse.
Era ministro de Estado interino, D. Manuel Becerra, por haber salido á tomar aguas el que lo era en propiedad, D. Manuel Silvela.
El ministro de los Estados Unidos señor Sickles, presentó en el ministerio de Estado una nota en la que se decía que, «si España no abolía en un plazo determinado la esclavitud en Cuba, el gobierno de Washigton reconocería la beligerancia de los insurrectos cubanos.»
La nota era algo escueta.
El Sr. Becerra contestó inmediatamente al Sr. Sickles diciéndole:
«El ministro de Estado de España es más abolicionista que el gobierno de los Estados Unidos, pero el gobierno español no admite imposiciones de nadie, y abolirá la esclavitud en Cuba cuando lo crea oportuno y conveniente.
»En consecuencia le doy á usted veinticuatro horas de término para retirar la nota presentada, bien entendido que, si pasado ese plazo no la ha retirado, se le darán los pasaportes, y España declarará la guerra á los Estados Unidos.»
Inmediatamente el Sr. Becerra pidió que se celebrará Consejo de ministros, y ante él propuso que, para el caso de que el señor Sickles no retirase la nota que ofendía á España, el gobierno debía ordenar enseguida se dirigiese la escuadra española á bombardear los puertos de la Unión.
«De aquí á dos meses—añadió el señor Becerra—no sé lo que sucederá; si este caso llega ya veremos lo que hemos de hacer; pero en ese plazo tenemos tiempo para arruinar el comercio de los Estados Unidos, y estoy seguro de que, antes que eso suceda, el gobierno de Washington pedirá la paz.»
El Sr. Topete (ministro de Marina) dijo: «No tengo más que una condición que poner á lo propuesto, y es; que yo he de mandar la escuadra.»
«—Y yo pido ir en ella—replico el señor Becerra,—pues no me parece honrado proponer que otros corran riesgos, sin participar de ellos el que los propone.»
No hubo necesidad de nada de esto: el señor Sickles retiró la nota antes de las veinticuatro horas.

Vicealmirall Topete, fotografía de la BNE

Reproduïm un fragment de l’article de la “La Ilustracion Española y Americana” del 22 d’agost de 1898:

CRÓNICA GENERAL.

Cuando escribíamos la última Crónica, no nos constaba que el protocolo de Wasington estuviera firmado: hoy es ya un documento viejo para los lectores. Suscrito, por poder del Gobierno de España, por Mr. Jules Cambon, embajador de Francia, y Mr. William R. Day, el 12 de Agosto último, establece la renuncia de España á sus derechos de soberanía sobre Cuba, la cesión á los Estados Unidos de Puerto Rico y cuantas islas posee actualmente España en las Indias Occidentales,
así como una en el archipiélago de Los Ladrones, á escoger por la nación norteamericana, y la condición obscura que copiamos textualmente:
“Art. 3.º Los Estados Unidos ocuparán y conservarán la ciudad, la bahía y el puerto de Manila en espera de la conclusión de un tratado de paz que deberá determinar la intervención (controle), la disposición y el Gobierno de los Estados Unidos.”
Está convenida además la evacuación inmediata de Cuba y Puerto Rico por las fuerzas españolas, según acuerden las comisiones mixtas que se reunirán en la Habana y San Juan de Puerco Rico, y la reunión en París el 1.º de Octubre de otra comisión de ambos Gobiernos contratantes para acordar el tratado de paz, que será ratificado en cada país según sus formas constitucionales.
En Washington fué festejada con luminarias la firma del protocolo: en Madrid sólo procedía que hubiéramos apagado todos los faroles; pero no ha sido necesario: el protocolo nos dejó á obscuras …”

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S’ha acabat la guerra

BOPG dilluns 29 Agost 1898
PRESIDENCIA DEL CONSEJO  DE MINISTROS
Real decreto
En cumplimieato de lo estipulado en el art. 4.º del Protocolo firmado en Washington el día 12 del corriente mes de Agosto por Mi Plenipotenciario y el de los Estados Unidos de América; de acuerdo con el parecer de Mi Consejo de Ministros;
En nombre de Mi Augusto Hijo S. M el Rey D. Alfonso XIII, y como Reina Regente del Reino, Vengo en nombrar Comisarios para convenir y ejecutar los detalles de la evacuación de la isla de Cuba á D. Julián González Parrado, General de División; D. Luis Pastor y Landero, Contraalmirante, y el señor Marqués de Montoro, y para convenir y ejecutar los detalles de la evacuación de la isla de Puerto Rico y de las demás islas que se encuentran actualmente bajo la Soberanía de España en las Antillas á Don Ricardo Ortega y Diez, General de División; D. EugenioVallarino y Carrasco, Capitán de navio de primera clase, y D. José Sánchez del Águila y León, Auditor de División.
Dado en Palacio á veinte de Agosto de mil ochocientos noventa y ocho.—María Cristina.—El Presi-dente del Consejo de Ministros, Práxedes Mateo Sagasta.

Una vegada acabada la darrera guerra de Cuba, el butlletí del dimecres 22 de març de 1899 ens don les xifres de soldats involucrats en el conflicte a través del  finiquito de  la pagadoria del exercit.

BOPG dimecres 22 Març 1899
MINISTERIOS DE LA GUERRA Y HACIENDA
Exposición
Señora: La deplorable demora que viene sufriendo el pago de los alcances á que tienen derecho las fuerzas repatriadas de las islas de Cuba y Filipinas, no proviene, como con error ha supuesto una parte de la opinión, ni de falta de crédito legislativo, pues se trata de un gasto cuya aplicación á los autorizados para aquellas campañas no admite duda, ni de falta de recursos, porque lo mismo el anterior Gobierno de V. M., que el presente, han estado siempre dispuestos á arbitrar, mediante operaciones de Tesorería los necesarios para atender al cumplimiento inmediato de obligación tan sagrada.
La única causa del conflicto es la inmensa dificultad que ofrece á la Administración militar el reconocimiento y la liquidación individual de aquellos créditos. La división de las fuerzas y el movimiento de las columnas en tan largas y accidentadas campañas, la distinta situación de los Cuerpos, la disolución de unos y la transformación de otros, el crecido número de bajas, la irre-gularidad que esos y otros motivos han introducido en el pago de los haberes y en la contabilidad de los Cuerpos, hacen imposible que, aun con un esfuerzo extraordinario, la administración militar lleve á término la liquidación de los alcances en un plazo inferior á dos años.
Basta decir. Señora, como complemento y justificación de las indicaciones expuestas á V. M., que se trata de reconocer y liquidar derechos devengados durante un término medio de treinta y dos meses á 125.447 repatriados de Cuba, á los causa habientes de 53.572 fallecidos, á 34.853 soldados que pasan á continuar sus servicios en la Península y de otros 9.378 licenciados y bajas ignoradas, pudiendo calcularse en 4.500.000 operaciones nada fáciles de liquidación, el empeño que por tal concepto pesa sobre las oficinas militares de contabilidad.
Madrid 16 de Marzo de 1899 . – Señora: A.L.R.P. De V.M. , Camilo G. De Polavieja . – Raimundo Fernández Villaverde

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