Bajas en las guerras de Cuba

1.- Guerra de los 10 años: 81.248 muertos

2.- La Guerra «Chiquita»: 417 bajas confirmadas, nº total desconocido.

3.- La Guerra de independència y la hispano-estadounidense: 44.300 muertos, 41.000 por enfermedades tropicales

Las bajas en el ejército colonial se cifran en unas 81.248 en la guerra de los diez años, en la Guerra “Chiquita” el número es desconocido pero parece bajo. En cambio en la guerra de independencia y la hispano-estadounidense el número de muertos vuelve a ser muy elevado: 44.300 muertos, 41.000 por enfermedad.

 

El Ministerio de la Guerra contabilizaba, desde que empezara la campaña de Cuba del 95 y hasta enero de 1898, 38.137 bajas, de las cuales 37.105 eran soldados de tropa y, exceptuando 73 individuos «paisanos», el resto contaban como oficiales. Otro dato significativo es que de todos los fallecidos de tropa, 1.948 habían muerto en acción de guerra, 1.002 a causa de las heridas, y descontando los 68 soldados «desaparecidos», el resto habían sido baja por enfermedades o accidentes, de los cuales casi 20.000 fallecieron a causa de la fiebre amarilla.”

Bonifacio de Esteban Marfíl, quien da un total de 48.819 individuos fallecidos entre 1895 y 1898, contingente que hipotéticamente podría aumentarse en 2.000 soldados más, si se tienen en cuenta las carencias de las fuentes manejadas para elaborar el cómputo.

Del total obtenido por el autor habría que restar el contingente de voluntarios cubanos, con lo cual nos quedaría una cifra de 43.937 soldados y oficiales muertos en Cuba. De ellos un 55,58% murieron de enfermedades comunes, un 35,98% afectados de fiebre amarilla (es decir, algo más de un tercio de los fallecimientos) y al 5,23% les llegó la muerte en combate o por las heridas sufridas.”

El coste humàano de una guerra

Superamos la cifra de 125.000 muertos, sin contar los heridos y los muertos diferidos, enfermos que retornaron a la península y que murieron por esta causa.

El estudio realizado por Raúl Izquierdo da a conocer con exactitud el número de catalanes muertos y su situación en la isla.

Un investigador militar cubano, el coronel Raúl Izquierdo, ha realizado un trabajo de investigación en Cuba para conocer con exactitud el número de catalanes muertos, y su situación en la isla.
El estudio revela que, durante la Guerra de la Independencia, un total de 746 gerundenses perdieron la vida en la isla caribeña. Este estudio constituye un valioso documento sobre las defunciones españolas en la Guerra de Independencia de Cuba y, específicamente, los más de tres mil catalanes que murieron en este conflicto. El estudio aporta datos para poder conocer donde podrían estar los restos de los difuntos y cuál fue la causa de su muerte, entre otros aspectos.
En el censo de defunciones militares procedentes de Cataluña, se registró un total de 3.083 muertes, que representan el 60 por ciento del total de los efectivos catalanes enviados. De ellos, 307 murieron en 1895; 847 en 1896; 1.147 en 1897; y 782 en 1898.

Por provincias, 1.090 (35,5 por ciento) eran de Barcelona, 746 (24,2 %) de Girona, 705 (23 %) de Lleida y 533 (17,3 %) de Tarragona.

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Raúl Izquierdo Canosa: Evolución de la guerra de Cuba DE 1895-1898

Raúl Izquierdo Canosa: Voluntarios y guerrilleros en las guerras de Cuba.

Combatientes, muertos y prófugos del Ejército español en la guerra de independencia de Cuba ( 1895-1898)

El coste humano de la guerra de Cuba. Silvia sanchez

Nuestros soldados fallecidos y repatriados

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Prisioneros carlistas o no

Boletin Oficial de la Provincia de Gerona

Jueves  10 de octubre de 1839

N.° 537.

El Excmo. Sr. General encargado del despacho de la Capitanía general de Cataluña con fecha 30 del próximo pasado me dice lo que copio:

« El Sr. Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra en 18 del actual me dice lo que sigue.— Excmo. Sr. — Habiéndose manifestado por el Ministerio de Estado al de mi cargo que el Cónsul de S. M. en el Havre habia socorrido con 40 francos á D. Juan Bautista de Aguilar y Cordova , Teniente del 2.° batallón franco de Castilla la Nueva que decia haber naufragado en la costa de la Florida al regresar á España después de haber conducido á la Isla de Cuba unos prisioneros carlistas , tuvo á bien S. M. mandar que el Capitán general de esta provincia informe sobre la identidad de Aguilar así como acerca de su empleo y certeza de la comision que llevó á la Habana, y habiéndolo verificado y resultado ser falso no solamente lo dicho por Aguilar acerca de su comisión, sino hasta que existiese oficial alguno de este nombre en los batallones francos de la provincia de su mando, lo que vino á confirmar una manifestación del Capitán general de la Isla de Cuba comunicada por el Ministro plenipotenciario de S. M. en Filadèlfia, se ha servido resolver que disponga V. E. lo conveniente para que si el individuo de que se trata se presentase en algun punto del distrito de su mando se proceda á su prisión dando cuenta á este Ministerio en el caso de que llegue á verificarse, y de Real orden lo digo á V. E. para su inteligencia y con el indicado objeto. — Lo que traslado á V. S. á fin de que se sirva disponer que en el caso de presentarse el Teniente de que se trata en la provincia de su cargo , sea capturado y remitido á mi disposición.»

Lo que traslado á los Alcaldes constilucionales de los pueblos de esta provincia á fin de que si se presenta el citado Aguilar, en el término de su jurisdicción, procedan inmediatamente á su captura, dándome en seguida parte.

Gerona 9 de Octubre de 1839.—Dionisio Valdés.

  • El hecho de que el relato del pretendido oficial D. Juan Bautista de Aguilar y Cordova se aceptase como cierto, hasta que una posterior comprovacion lo demostrase falso, nos hace pensar que el hecho de trasladar prisioneros carlistas a Cuba no era ni raro ni infrecuente.

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Madrid y los prisioneros carlistas

La Presa de El Pontón de la Oliva” ( Canal de Isabel II, Madrid. Inicio 1851)

Fue una obra muy costosa por las dificultades orográficas del terreno y por la precariedad técnica de la época. Se emplearon presidiarios, presos carlistas en su mayoría, para trabajar en el tajo, en los talleres para fabricar útiles y herramientas, en las canteras próximas de donde extraían la piedra, para labrar los sillares, horadar y excavar en la roca, etc. Para todo ello, se organizaron dos auténticos ejércitos, uno de trabajadores y otro de soldados a su cuidado. Las lluvias torrenciales, las epidemias, los accidentes, las durísimas condiciones de trabajo, agravaron el serio problema de la escasez de mano de obra que afectaba en general a este tipo de construcciones, llegando a paralizarse los trabajos en varias ocasiones.

Más que agua y piedra ( Paloma Candela Soto)

La experiencia, al comienzo de las obras, en la realización de grandes obras públicas era realmente escasa. La falta de mano de obra especializada era una tónica habitual, y se decidió realizar las obras más costosas con presidiarios (empleando en ello cerca de dos millares) que en su gran mayoría eran carlistas. Dichos presidiarios eran vigilados por soldados. Las dificultades existentes eran debidas en parte a diversos factores como: la escasa comunicación entre los diversos frentes de obra (a caballo se tardaba a veces cinco horas), la dificultad para transportar materiales….

Wikipedia

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Quema y destrucción de archivos por parte de las tropas carlistas en la 3ª guerra carlista (Ripollès).

Boletín Oficial de la Província de Gerona (BOPG)

BOPG miercoles 14 de mayo 1873

«Registro num 591.

«…Por el presente edicto cito, llamo emplazo á Eudaldo Parés, conocido por Andalet de Besora, gefe de una partida carlista y contra quien instruyo causa criminal de oficio por el delito de incendio de los libros y documentos del Registro civil de Vallfogona, para que en el término de nueve días á contar desde su insercion en …»

«Registro num 601.

«…Hallandome sumariando al paisano Narciso Bosch por el delito de haberse presentado con una partida carlista el veinte y ocho de Enero último en la villa de Castellón de Ampurias y el quince del de Febrero en San Pau, quemando en uno y otro los libros del registro civil, usando de la jurisdicción que el gobierno de la nación…»

BOPG lunes 16 de junio 1873

«Registro núm. 710.

«…Por el presente edicto cito, llamo y emplazo al cabecilla carlista Saballs, contra quien instruyo sumaria por los delitos de incendio de los libros del Registro civil de Gombreny …»

BOPG miercoles 13 de agosto 1873

Registro núm. 916.

«…Por el presente edicto cito llamo y emplazo á Onofre Pérez gefe de una partida carlista y contra quien instruyo causa criminal de oficio por los delitos de incendio de los libros del Registro civil de Ribas y de intimidación grave á la Autoridad con ocasión de sus funciones, para que en el término de nueve días á contar desde su inserción en la Gaceta de Madrid…Dado en Puigcerdà á veinte y cuatro Mayo mil ochocientos setenta y tres. »

BOPG lunes 01 de septiembre 1873

«Registro num. 1023.

«… Usando de las facultades que me conceden las Reales órdenanzas del ejército, por el presente cito llamo y emplazo por primer edicto y pregon á D. Francisco Saballs y Masot, cabecilla carlista que vaga por esta provincia, para que dentro del término de treinta dias á contar desde la fecha, se presente en esta fiscalia sita én la calle de la Libertad num. ocho, á responder á los cargos que contra el resultan en causa que en la misma se sigue sobre destrucción de los libros y demás documentos del Registro Civil del pueblo de Caralps apercibiéndole de que si no comparecíese dentro del término…»

BOPG lunes 22 de diciembre 1873

«Registro núm. 1515.

«… Usando de las facultades que me conceden las reales ordenanzas del ejercito, por el presente, cito, llamo y emplazo, por primer edicto al cabecilla carlista José Falera natural de S. Pablo, de esta provincia avecindado en Seguries, para que dentro del término de treinta dias á contar desde esta fecha se presente en la cárcel pública de esta villa, á responder à los cargos que contra el resultan, en causa que contra el mismo estoy instruyendo, acusado del delito de la quema de los libros del registro civil del Pueblo de Pardinas, apercibiéndole de que si no compareciese…»

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Las guerras de Cuba

Las guerras de Cuba duraron desde el 1868 hasta el 1898. Podemos contar cuatro de guerras de Cuba: la Guerra de los diez años, 1868-1878, la Guerra Chiquita, 1879-80, un interludio de 15 años donde hay muy poco movimiento de tropas y después las dos últimas, la llamada de independencia 1895-1898 y la Guerra hispano-estadounidense de 1898, 25 abril – 12 de agosto.
También podríamos diferenciar tres niveles de conflicto: la de independencia entre el Oriente nacionalista y el Occidente legitimista, la socio-política entre criollos y peninsulares de Occidente contra la pequeña y mediana burguesía más las clases empobrecidas de Oriente, y la diplomática entre España y Estados Unidos.
Encontramos ripolleses en las guerras de Cuba desde primera hora en la, llamada, guerra de los diez años, hasta la última, en la guerra hispano-estadounidense de 1898, con la definitiva pérdida de Cuba, donde luchó el que sería presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt en la frente de los Rough Riders.

Las guerras de Cuba

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Compendio de “El claustro de Santa Maria de Ripoll. Les piedras explican las historias que tus ojos dibujan”

La publicación que os presentamos a continuación es la suma de una serie de artículos web publicados bajo el nombre de “El claustro de Santa Maria de Ripoll. Les piedras explican las historias que tus ojos dibujan”. Esta serie de artículos realizan un recorrido cronológico por diferentes historias inspiradas en los capiteles y impostas del claustro de Santa María que se convierte, a su vez, en un recorrido por la historia del monasterio de Ripoll desde el siglo XII hasta su destrucción a partir de 1835.

Libro PDF

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El asedio de 1873 durante la 3ª guerra carlista

Esta publicación de la Associació Palimpsest, continuación de la propuesta “El Setge de Ripoll”, quiere aportar una nueva visión sobre la 3ª Guerra Carlista (1872-1876) a través de la lectura directa de textos de la época. La selección de textos se centra en recoger la manera en la que Ripoll y alrededores vivieron esta nueva guerra civil, que supuso una nueva ocupación carlista en 1873, año en que la población aún no se había recuperado de la destrucción impuesta en mayo de 1839.

Los textos que presentamos son todos fuentes primarias, con toda su subjetividad. Entre ellos encontramos partes militares, noticias de medios periodísticos de ambos bandos, crónicas de protagonistas (como las memorias de María de las Nieves de Braganza y Borbón) y transcripciones de diversos documentos inéditos manuscritos, custodiados en el Archivo Comarcal del Ripollès.

Uno de los protagonistas más destacados de estos sucesos fue Francesc Savalls, general y héroe para unos, cabecilla autoritario y sanguinario para otros. Savalls ya había participado en la primera y la segunda guerras carlistas, pero es en esta tercera cuando su nombre será conocido por doquier, rodeado de una gran controversia incluso en el bando carlista. En algunos textos de la época se pone de manifiesto su falta de escrúpulos y de respeto por las incipientes normas de codificación internacional relativas a las leyes de la guerra.

No pretendemos juzgar al personaje (eso es cosa vuestra), sino rescatar las noticias de la época que hablan de sus actos militares, como la batalla de Toix, así como sobre el miedo que causaban, entre sus contemporáneos, las noticias de los fusilamientos indiscriminados que dirigía, recordados en los todavía existentes monolitos de Llaers y Sant Joan de les Abadesses (reproducimos los listados de los oficiales y soldados muertos).

Asimismo, la selección de textos también permite observar la guerra de desinformación a la que jugaban los dos bandos con noticias y rumores falsos publicados en la prensa. El retrato de Francesc Savalls concluye con artículos pertenecientes a la segunda mitad del siglo XX, en los que es considerado de nuevo un héroe, en unos textos que relacionan la Guerra Civil (1936-39), y sobre todo a sus vencedores, con las anteriores guerras civiles del siglo XIX.

Desde la Associació Palimpsest no pretendemos hacer un análisis de los hechos, sino facilitar un acercamiento a los hechos desde la subjetividad de los textos y fuentes primarias. Creemos que es una manera de acercar estos sucesos, y que una nueva lectura de textos de la época ayuda a generar interés y a sumergirse en ese convulso siglo XIX.

Ripoll 1873 durante la 3ª guerra carlista

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