Els presoners afusellats de la batalla de Toix I, els camps del Candell

El mes de març de 1874 Savalls expulsà la Milícia de Besalú i va començar a enderrocar l’abadia. J. de Mir concreta que el 19 de març els carlins cremaren la casa de l’abadia. El mateix dia Savalls va fer afusellar a Besalú 33 Voluntaris de la Llibertat de Tortellà que havia fet presoners al Toix.

El punt on executaren els 33 republicans fou al costat del camí que va de Besalú a Sant Ferriol, a la sortida de la vila, sota del mas Candell.

Encara ara s’hi conserva una creu commemorativa, a la base de la qual hi ha una inscripció que diu: “Gloria a los 33 liberales fusilados por las huestes carlistas el 19 de marzo de 1874. ” Abans de la Guerra Civil s’hi celebrava anualment un acte de commemoració. Segons el llibre de registres i defuncions de la parròquia de Besalú, dels 33 afusellats, només en moriren 27 a l’acte. Els altres sis, tot i quedar ferits de més o menys gravetat, foren indultats.

Del toix als camps del Candell (1874). restes testimonials del conflicte carlí

Xavier Valeri

Text Complert

Orígens i desenvolupament del dret internacional humanitari.

La Pau de Westfàlia de 1648, que va posar fi a la Guerra dels Trenta Anys, va establir la regla que els presoners de guerra havien de ser alliberats sense rescat al final de les hostilitats i que havien de permetre-retornar a les seves llars.

És en la segona meitat del segle XIX quan comença la codificació internacional de les normes de la guerra que, com s’ha dit anteriorment, fins a aquest moment eren normes internes o consuetudinàries. Sol considerar l’any 1864 com la data de naixement del DIH perquè és l’any en què se celebra una Conferència Diplomàtica a Suïssa que conclou amb la signatura del Conveni de Ginebra de 22 d’agost de 1864, per al millorament de la sort dels militars ferits dels exèrcits en campanya. Es tracta del primer instrument multilateral de Dret Internacional Humanitari que neix com a conseqüència de l’acció del Comitè dels Cinc (que dóna origen al Comitè Internacional de Creu Roja) que es va constituir arran de la publicació, l’any 1862, del llibre ” record de Solferino ” d’Henry Dunant, veritable precursor del Moviment Internacional de la Creu Roja, en què relata una de les batalles més cruentes de l’època on els soldats ferits estaven condemnats a morir perquè els exèrcits no tenien serveis sanitaris o aquests eren molt deficients.

La batalla de Toix en la premsa de l’època

La Época. 18/08/1874 nº7976:

LA CORRESPONDENCIA de anoche publicó la siguiente relación hecha con fidedignos informes, de los espantosos fusilamientos de Olot. Aunque la repetición de actos horribles, perpetrados por los carlistas, nos quita ya hasta el triste derecho de asombrarnos de la manera feroz con que hacen la guerra, no podemos trascribir sin un estremecimiento de horror el relato de nuestro colega, que dice así:

“Encontrabanse los prisioneros de la columna Nouvilas en Olot, cuando se intentó el ataque de Puigcerdà. Para ir en socorro de aquella villa las tropas, y especialmente las de la provincia, tenían que emprender la marcha en dirección a Olot. Así presumiéndolo los carlistas, ordenaron la salida de los prisioneros para Vallfogona. Una vez en este punto, dispuso Saballs que fueran todos fusilados, y sea que se le hicieran reflexiones o por otra causa, modificó esta orden, disponiendo que fueran fusilados los carabineros sin excepción, y que los jefes, oficiales y soldados del ejército fueran quintados por el orden que constaban en la lista o relación nominal de los mismos. Así se verificó, haciendo una cruz al margen del infeliz que hacia el núm. 5.

Terminada esta operación que dio por resultado 111 (prueba evidente de que eran 570 los prisioneros de fuerzas del ejército), emprendieron la marcha los referidos 114 hombres con 75 carabineros, en dirección a Ripoll. A la media hora hicieron alto, marchándose una escolta con los carabineros por la izquierda, y otra con los soldados por la derecha.

Llegados los primeros a las inmediaciones del cementerio de Llayés, parroquia correspondiente al distrito municipal de Parroquia de Ripoll, se les intimó que iban a morir. Se les ató dos a dos, y como los verdugos eran en menor número que las víctimas, los hacían entrar en dicho cementerio por pelotones de 8, 10 y 12 y se les fusilaba. Setenta y cinco prisioneros, entre ellos un oficial del mismo cuerpo, casados y con hijos la mayor parte, fueron los muertos y enterrados en el cementerio de Llayés.

Ínterin esta matanza tenía lugar, marcharon los 114 hombres quintados del ejército en dirección a la villa de San Juan de las Abadesas y una media hora antes de llegar a ella se les comunicó la fatal orden previniéndoles que se quitaran los capotes, los que arrojaron sobre un montón de maderas que allí había, y a lo que se debió quedaran ocultos y cubiertos cuatro de los 114, que se salvaron. Atados de dos en dos, y también por etapas, fueron fusilados y mandados luego recoger como carga concejil al vecindario de San Juan para darles sepultura. En una inmensa fosa, abierta al efecto en el cementerio de San Juan de las Abadesas, yacen enterradas estas 110 víctimas, entre las que había un jefe, 12 oficiales y un médico. Cuando se quieran los óbitos o una certificación, se pedirá y obtendrá a pesar de ser algo difícil. Sin embargo, la mayor parte de las esposas e hijos de los carabineros obtuvieron certificado del óbito de sus deudos.»

L’exemplar de La Época a la BNE

Ilustracions de “La Ilustración Española y Americana” del 30/08/1874

L’exemplar  a la BNE